El guión de este comic lo escribí hace tiempo, y lo dibujó con mucho arte un gran amigo: Hector Romero. Ramón Chorques, otro gran amigo hizo la rotulación.
¡Saludos bizarros!
miércoles, 14 de marzo de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
SUICIDIO EN MUNICH
“No sabemos como pudo pasar algo así. Nunca fue una chica
muy alegre, pero tampoco vimos en ningún momento signos de que pudiese padecer
depresión.” Nos comentan los familiares de la victima.
Hace siete horas que
se lanzó por el balcón, su cuerpo inerte se destrozó contra el pavimento,
incluso un autobús que iba circulando en ese momento no pudo parar a tiempo
y una de sus ruedas aplastaron sus restos,”
lanzarse ocho pisos de altura es una muerte segura”, pensaría Vanesa, de 24
años, con trabajo desde hacía nueve meses en la ciudad alemana de Munich, de
innegable belleza, “Era una chica brillante, nunca faltó al trabajo” nos dijo
su jefe, sus amigos y vecinos no se explican la resolución tomada por una joven
tan llena de vida, también sorprendió que al contemplar su cráneo aplastado por la rueda
del autobús vieron la ausencia de su larga melena, y en su lugar vieron que su cabello
era corto, cortado con la irregularidad de unas manos guiadas por la locura.
La familia,
consternada, está moviendo cielo y tierra para que sus restos sean repatriados
a Sevilla lo antes posible.
En su apartamento, en el trágico octavo piso, hallamos el
suelo lleno de mechones de cabello de la victima, seguramente cortados con el
cuchillo afilado que estaba en el suelo. Todo estaba revuelto, y revisamos
todos sus objetos personales en busca de alguna pista, pero sin duda lo que más
nos llamó la atención fue una libreta abierta por una página donde la protagonista
de esta macabra historia dio vida con el
bolígrafo rojo que encontramos al lado de la libreta este escrito que pueden leer a continuación:
Lamiendo una pared de metal, cortándome
el pelo con un cuchillo afilado, arrancándome lo que sobra de la memoria
incómoda.
Recorro mi jaula, buscando el fallo del carcelero,
violo a la
desesperación, sus fluidos dejan un rastro que me lleva a la libertad, devoro
el destino con ansias de ambición moribunda.
Encuentro un castillo de carne como
guarida, las paredes sangran, bebo de las fuentes de la inconsciencia, mi alma se vuelve roja intensa, se abre
camino a lo largo de los pasillos del silencio, un vigilante contempla la
muerte de los moradores de la destrucción que caen uno a uno victimas de mi
sombra hambrienta de caos.
El vigilante no tiene cabeza, se
acerca a mí con su mirada desafiante, me abraza y me visto con su orgullo de sepulturero
del tiempo, desecho su cascarón al pozo del NO. Mis pestañas crecen cercenando
las paredes del castillo de carne, no hay guarida ahora, pero yo soy solo el
único peligro.
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